martes, 15 de junio de 2010

Día negro

Hoy tuve un día negro en el que no se de donde saque las fuerzas para sonreír, convivir con los demás y no soltarme a llorar en frente de mis hijos. No es que algo haya cambiado en mi vida, gracias a Dios mi vida sigue siendo igual de maravillosa pero hoy permití que las hormonas no me dejaran ser feliz.

Estoy aterrada ante el correr de la vida, aterrada ante el transcurrir de los días sin que me de tiempo de nada. Soy mamá al 100% y no tengo un trabajo fuera de casa, la verdad no se que haría si lo tuviera. Tengo ya varias semanas en las que se quedan mis pendientes apilados en un rincón y se van haciendo más grandes y eso no me gusta. Entre los niños, las gripes, toses, viajes, el blog, los tramites burocráticos, el cocinar todos los días y el diplomado me estoy volviendo loca.

Hoy tome una decisión muy fuerte para mi, voy a dejar el diplomado. Justo hoy era el último día para entregar los dos trabajos finales del primer semestre y no pude. No me di el tiempo, no me organicé, simplemente no pude y eso me enoja muchísimo conmigo misma, yo no soy así. Yo termino las cosas y lo hago bien y hoy tuve que decir que no puedo.

Tengo días sin dormir bien, entre las desveladas escribiendo, los niños con tos y gripe y el diplomado me estoy matando. Se que hay gente que puede con mucho más cosas pero hoy yo no pude. Renuncie a un diplomado que aunque no era del todo de mi agrado me estaba enseñando mucho.

Me siento enferma, me siento enojada y lo único que tengo es cansancio. Quiero unas horas para poder terminar algo, quiero irme a la cama temprano, quiero dormir.

Mientras escribo esto estoy llorando y no saben lo bien que se siente. Lo bien que siento el sacar esta presión y esta desilusión. Obviamente me fallo la organización y quizá me comprometí con más cosas de las que debía. Otra cosa que me esta influyendo es mi vida social, creo que la tengo que reducir un poco, pero hay veces que no se puede y si en ello esta de por medio la diversión de mis hijos, no lo pienso hacer.

Que más quisiera yo decirles a mis hijos una tarde, hoy no salimos y no juego con ustedes porque tengo muchos pendientes. Quizá es lo más sano pero no puedo, estoy aquí por ellos y solo me quedan las noches para trabajar en mis cosas pero si se enferman, no me quedan ni las noches.

Hay algo también que tengo dentro y no he querido enfrentar. Existe la posibilidad de regresar al banco a trabajar medio tiempo y aunque estoy contenta por un lado, estoy aterrada de no poder con la presión y descuidar lo más valioso que tengo, mi familia.

Soy demasiado perfeccionista y como dice una amiga, soy muy dura conmigo misma. Quizá lo sea pero me molesta no terminar las cosas cuando las empiezo y sobre todo no hacerlas bien.

En fin, así como me sentí miserable gran parte del día pude sonreír y pasar una tarde divertida con mis hijos. Son unos soles y me brindaron todo el cariño que necesito en estos momentos. Espero no haberles agriado el momento con mis quejas, lo que si les puedo decir es que me siento más tranquila y estoy segura que hoy voy a dormir, claro si mis peques lo permiten.

Quisiera terminar con una frase de aliento pero hoy estoy demasiado cansada para eso. Lo siento.