Hace unas semanas deje a mis hijos 9 días con mi cuñado y su esposa para poder ir a la boda de mi hermana en París. A mi regreso encontré a mis hijos bien, me extrañaron obviamente pero estuvieron contentos dentro de lo que cabe.
Hace dos días me subí al coche con mis hijos y prendí el radio como lo hago habitualmente, sin embargo estaba en una estación que no suelo escuchar muy frecuentemente cuando voy con ellos. Cual sería mi sorpresa cuando escuche cantar a mi hija de tres años una canción que ni siquiera yo me se. La canto toda, no solo el coro y yo le pregunte donde la había escuchado y su respuesta me mato: "Hay mamá pues me recuerda al coche de la tía Jenny".
Me quede con esto en la mente dándole vueltas y me di cuenta lo importante y lo valioso que es el que dejemos que nuestros hijos tengan contacto con la gente que los quiere, además de sus padres y hermanos. Tu hijo, tu bebé, la cosa más preciada que tienes en la vida tiene el derecho de convivir tiempo de calidad con su familia.
Cuando tienes un bebé, sobre todo si es el primero, durante los primeros años se ve tu huella en las palabras que usa, en la manera que se expresa, en su comportamiento, etc. Sin embargo, con el paso del tiempo, la entrada en la escuela y las experiencias con otras personas hacen que esa personita se vaya convirtiendo en una persona independiente con su manera de pensar y con su manera de ver las cosas.
A veces las enseñanzas puede que no sean tan positivas, como cuando aprenden malas palabras o regresan agresivos por haber jugado con primos mayores; sin embargo, si tu pequeño convive con la gente que lo quiere le permitirás llenar su memoria con momentos y experiencias que enriquecerán las vividas en casa y lo ayudaran a tomar mejores decisiones a lo largo de su vida.
Como recuerdo esas tardes en casa de los abuelos, en las que mi abuelo me compraba cosas como cremas y perfumes de adulto que mi mamá en la vida me hubiera comprado porque yo era una niña todavía. Esas tardes en las que escuchaba a mi abuela cantar o la veía cocinar, esos olores y esos colores que llenaron mi infancia.
Y eso me lleva a analizarme y me encanta ver como la gente que ha importado en mi vida me ha ido dejando experiencias invaluables que han determinado quien soy. El permitir que tu pequeño conviva con sus abuelos, sus primos, sus tíos, amigos, maestros, le van a permitir que su mundo se amplié y pueda tener una experiencia distinta a la vivida en casa.
Si estamos abiertos a aprender y permitimos que nuestros hijos sean tratados con amor por la gente que los rodea los haremos unos seres humanos más plenos y más llenos de recuerdos.
martes, 15 de junio de 2010
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