Antes de empezar este artículo quiero que sepas que soy una persona que defiendo el parto natural y creo que la naturaleza doto a la mujer con todo lo necesario física y anímicamente para lograrlo, es un regalo de Dios. Sin embargo no siempre sale todo como lo planeamos y hay ocasiones en las que existen complicaciones y terminas con una cesárea o dos, como en mi caso. Hoy quiero hablar por esas mujeres que a pesar de todo terminamos con una cesárea aún cuando luchamos y nos preparamos para un parto natural.
En lo que respecta a la salud mi filosofía siempre ha sido la siguiente: Me tomo el tiempo investigando y buscando el médico adecuado y una vez que lo encuentro confío porque aunque yo puede investigar en Internet, con conocidos y otros doctores yo no soy la experta y si contratas a alguien y no confías en sus decisiones ¿cuál es el punto?
Con mi ginecólogo llevo once años y este tiempo me ha servido para darme cuenta que es alguien que va con lo natural y le encantan los partos aunque también practique cesáreas. De prueba tengo las veces que me ha cancelado citas o lo he tenido que esperar porque esta atendiendo un parto. En fin, sin más preámbulos vayamos a mis dos experiencias.
En mi primer embarazo estaba emocionadísima con el hecho de poder parir a mi hija de manera natural y tenía una razón adicional, muy personal: Hacia unos años me habían hecho una laparoscopia y el proceso de recuperación fue tan doloroso que lo menos que quería yo era recuperarme de una cirugía con un bebé a mi lado que iba a demandar el cien por ciento de mi tiempo.
Cuando me enteré que mi hija venía sentada me desanime un poco pero el doctor me dijo que no me preocupara que aún se podía mover. Desde ese momento le hablaba del tema a mi hija y le decía que si no quería que alguien le dijera que día nacer ella tenía que voltearse. A partir de ese momento probé todas las posturas que me recomendaban y ejercicios de yoga para ayudarla a que se moviera, era muy divertido.
Pasaron las semanas y mi pequeña mostró su carácter tal y como lo tiene hoy. Si decide algo no hay quien la haga cambiar de opinión hasta que lo logra. Seguí esforzándome por parto natural hasta que se dieron cuenta que la pequeña traía enredado el cordón umbilical en el cuello. En mi familia hay historial de doble y triple vuelta y algunos sustos.
Con 39 semanas de embarazo el doctor me recomendó una cesárea. La verdad me puse triste pero una vez más yo confió y con eso me quede tranquila. Aún así yo seguía platicando con Miranda para que ella se volteara y naciera cuando ella quisiera. Y así lo hizo, no se movió pero me rompió la fuente a las 1am del 6 de diciembre de 2006.
Fue increíble la emoción que sentí, yo ya estaba lista y mi hija iba a nacer. Espere dos horas y las contracciones se estaban haciendo seguidas, le avise al doctor y me dijo que me fuera adelantando al hospital. Desperté a mi esposo y con toda la calma hizo su maleta y nos fuimos.
Era un hecho que me iban hacer cesárea pero mi hija me regalo el trabajo de parto y se regalo el decidir cuando nacer como le correspondía. Yo dilataba muy rápido así que el doctor estaba preocupado porque no había quirófano desocupado.
Nació mi pequeña y borro todos mis anhelos de parto natural. El verla sana, perfecta, sobre mi pecho mientras me seguían operando fue increíble y es algo que tendré guardado en mi memoria para siempre.
La verdad no me puedo quejar, soy una persona muy sana así que me fue muy bien en la recuperación. Claro tarde más en hacer ejercicio y estaba molesta pero todo salio bien. Lo que si aprendí con esta experiencia es que es mejor esperar mucho más en casa porque aguantas mejor los dolores. Hay quien dice que tuve lo mejor y lo peor de todos los mundos, yo estoy satisfecha con el hecho de que mi hija nació sana.
Cuando me entere de mi segundo embarazo la primera pregunta al ginecólogo fue: ¿puede ser parto natural a pesar de la cesárea tan reciente? La respuesta fue afirmativa y yo estaba encantada. Me embarace al año de mi hija y durante el embarazo pensaba frecuentemente en la oportunidad de tener un parto natural.
Cuando me dijeron en el ultrasonido que el bebé no venía sentado casi brinco de gusto y volví a mentalizarme para que todo saliera de la mejor manera para todos.
El martes 12 de Agosto después de una tarde en el parque con la pequeña, la bañe y dormí como cualquier noche. Me acosté a descansar un rato y como a las 8pm comencé con cólicos. Al principio no reconocí que ya empezaba el gran show. Como a la media hora empecé con contracciones y estaba emocionada pero preocupada porque no esperábamos que llegará hasta dentro de una semana, según el doctor, así que mis papás no habían llegado para cuidar a mi pequeña.
Dedique las siguientes horas a escribirle a mi pequeño Mateo. Mi esposo se fue a dormir y yo cada vez tenía más seguidas y dolorosas las contracciones. Me paraba, me sentaba, caminaba, me recostaba pero en definitiva lo mejor es quedarse en casa porque se aguanta mucho mejor.
Como a la 1am le hable a Brenda, mi amiga, para que se fuera preparando para venirse a mi casa y atender a mi pequeña en lo que llegaban mis papás de SLP. Para esta ciudad caótica mis hijos han tenido muy buen tino para irnos al hospital en la madrugada. A las 3am aún me di el tiempo para tomarle una última foto a mi panza.
Estaba dolorida, emocionada y angustiada porque mi pequeña iba a despertar sin sus papás. Había hablado con ella y la había llevado a conocer el lugar donde íbamos a estar pero creo que para su año y ocho meses de vida fue muy duro.
Puedo decir que disfrute mis contracciones y la ironía fue que me estanque en 9.5 cm de dilatación. Pasaron horas y ahí seguía y por más que jalaron a Mateo y lo empujaban no bajo y con una cesárea previa no me podían dejar más tiempo.
Así que termine con otra cesárea y mi trabajo de parto. Me quede con las ganas de haber terminado pero me queda el consuelo de haber tenido mis trabajos de parto y haber dejado a mis hijos decidir cuando estaban listos para nacer.
En el momento que vi a Mateo supe que había valido la pena el esfuerzo y que esa cara y esa sonrisa entre mis brazos podían borrar cualquier cosa de mi mente y entregarme completamente a amarlo y amamantarlo.
Les puedo decir que ame los momentos en los que nacieron mis hijos, me cambiaron la vida. Que hubiera sido más feliz con parto natural, quizá si, quizá no. Solo se que esto fue lo que nos toco vivir como familia y me quedo con el recuerdo de mis trabajos de parto hasta el final.
No se sientan mal ni se sientan menos mujer por no haber parido a sus hijos de manera natural, cada persona, cada vida es distinta y todos los acontecimientos nos marcan de diferente manera.
Quiero agradecer a Louma por su inspiración para contar mi historia.
lunes, 14 de junio de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
















2 comentarios:
Te felicito por tu narración de hoy.
Yo creo que lo hiciste excelente pues dejaste que tus hijos estuvieran listos para el gran día. Para mi también fue muy importante el hecho de dejar que mi hijo decidiera cuando nacía. No sabes, yo tenía la certeza (no me preguntes como) de que no nacería antes de un 10 de junio y ¡Me quisieron programar una cesarea en mayo y sin un motivo contundente!... Pero afortunadamente le hice caso a mi intuición y cambié de médico y fue la mejor decisión de mi vida. Mi hijo y yo nos regalamos un parto, (¡un 5 de junio!), muy intenso y muy rápido, (tanto que ni el nuevo médico pudo llegar) pero con la guía de mi increíble doula y la compañía del papa de mi bebé, todo TODO salió perfecto.
Como tu dices, ese día nunca se olvida. Gracias por regalarnos tus historias, son hermosas.
Ángeles,
Antes que nada muchas gracias por tu comentario.
Felicidades por haber seguido tu intuición. Es impresionante como nos guía y hay veces que la queremos callar pera ahí esta siempre mostrándonos el camino.
Que gusto me da que no hayas caido en las estadísticas de cesáreas injustificadas y pudiste tener a tu hijo por parto natural.
Eres un ejemplo para que sigamos luchando por nuestra salud y la de nuestros hijos.
Publicar un comentario en la entrada