domingo, 13 de junio de 2010

Tarde de juegos

Esto es lo que estaba escribiendo el miércoles antes de que mi pequeña empezara con sus ataques de tos, la pobre se pone muy mal. Así como soporta la fiebre de forma estoica, la tos la deshace y necesita mi presencia al 100%.

Así que ya estoy de regreso después de unos días de tos, tramites y un fin de semana sin marido porque se fue de viaje y lo extraño mucho, pero bueno ese es otro tema volvamos a lo que escribí el miércoles 9 de Junio de 2010.

Quiero compartirles que tuve una tarde increíble de juegos con mis hijos. Fue increíble y simplemente no se que cambio, solo se que hay días en que alguno de nosotros tres no queremos jugar y tenemos que hacer el esfuerzo y mediar para pasar una tarde amena y sin pleitos, sin embargo hoy no se que paso, los tres estuvimos super conectados y estuvimos jugando tan divertidos que llego la hora del baño sin que me diera cuenta.

Cuantas tardes espero con ansia que llegue la hora del baño para que comience el final del día, hoy especialmente me apeno que llegara tan pronto porque en verdad nos estábamos divirtiendo.

Empezamos a jugar al Supermercado. Mi pequeña más grande tiene una maquina registradora de princesas y yo me suelo sentar en su cama mientras le doy la bienvenida a mi tienda de especialidades. Le encanta ir por su carrito de compras y el hermano va por el suyo para imitarla o se entretiene con algún juguete. Después de la bienvenida empieza a pedir cosas especiales para su bebé o simplemente va comprando cuanto juguete se encuentra por su habitación. Hacemos la venta y el hermano llega detrás imitándola.

Del juego del supermercado pasamos al doctor. Sacamos todos nuestros instrumentos, ponemos al enfermo de turno en un sillón e imitamos lo que hacen cuando van al pediatra. Son impresionantes las cosas que se les gravan y que uno no se da cuenta. Yo soy la doctora al comienzo del juego y mi pequeño el ayudante pero luego a mi me toca ser la paciente y me dan unos tratamientos divertidísimos.

De ahí no se como pasamos a poner camitas en el piso y jugábamos a dormirnos y a roncar. Yo hacía el ruido del gallo y era la hora de levantarse. Desayunábamos en la cocina de juguete y de ahí nos íbamos a la escuela en la que yo pasaba de ser mamá a ser la "miss". En la escuela nos tocaba una clase de animales y otra de música con instrumentos y todo. Después de la segunda clase era hora de dormir y así indefinidamente.

Ahora que lo pienso es impresionante con lo que se puede llegar a divertir un niño. No saben como nos reíamos de estar según eso dormidos y uno de los tres empezaba a roncar y los demás a callarlo. Las canciones en la escuela eran inventadas por ellos y yo solo trataba de seguir el ritmo.
Que invaluable es la imaginación de los niños y que injusto que los mismos adultos les vayamos cortando las alas mientras van creciendo. Ruego por tener más tardes como estás en las que dejo que todo se vaya de mi mente y me conecto al 100% con mis hijos. ¿Les ha pasado a ustedes? ¿A qué les gusta jugar con sus hijos?