Me alarma la obesidad en nuestro país y lo que más me alarma es la cantidad de niños con sobre peso que veo por las calles. Es un hecho que a lo largo de los años hemos cambiado nuestros hábitos alimenticios y creo que, como en muchas cosas, la influencia de nuestro vecino del norte no nos ha ayudado en nada.
¿Por qué es tan sencillo seguir los patrones erróneos de otras culturas? Ahora con la globalización es imposible quedarte aislado en nuestro pequeño mundo y que sencillo es copiar lo erróneo y no seguir el ejemplo de las buenas cosas que existen allá afuera. Pensando en esto y en otras cosas llegué el otro día al cine y recibí una de las frases que me puede poner de muy mal humor:
"No quiere aumentar el tamaño por solo 3 pesos". De verdad que pretenden las empresas al intentar vendernos los tamaños enormes que nuestros cuerpos no necesitan. Puedo entender que compres la versión más grande de palomitas o refresco si la vas a compartir con tu familia pero lamentable mente vamos a la comida rápida y las porciones agrandadas son para una sola persona, incluyendo niños.
Esos 3 o 5 pesos adicionales no hacen una gran diferencia en tu bolsillo a corto plazo, pero si lo hacen en nuestros hábitos alimenticios y en nuestro bolsillo a largo plazo. Cada 3 pesos que pagamos de más por comernos algo que no necesitamos significa un aumento en la probabilidad de adquirir enfermedades a largo plazo que nos van a costar muy caras.
Y cuando me volteo y veo a esas familias con porciones enormes de alimentos no puedo menos que preguntarme: ¿Y el ejemplo a nuestros niños?, ¿por qué comer más de la cuenta? No estoy de acuerdo en llevar la alimentación saludable de los niños al extremo de prohibirles alimentos porque también eso trae consecuencias devastadoras. Lo que necesitamos es una porción regular que no vaya agrandando nuestro estómago y nos haga pedir más.
Hace algunos meses leí un artículo relacionando el hecho de que las mujeres estemos saliendo a la calle a trabajar con el aumento de obesidad infantil en algunos países. Con esto no quiero culparnos a las mamás trabajadoras pero si es una buena señal de que tenemos que elegir los alimentos de nuestros hijos de mejor manera y darles opciones más saludables.
Lamentablemente el comer sano fuera de casa suele ser más caro que el comer antojos y comida rápida pero no por eso hay que darnos por vencidos. Esos minutos que ahorramos al comer en las comidas rápidas, si se hace de manera frecuente, nos saldrán más caros a la larga. Lo que les puedo decir, por experiencia, es que el tener opciones sanas en casa no es tan difícil pero si requiere de organización.
Por otra parte creo que hay que mostrar una actitud más fuerte como padres ante la sociedad de consumismo que se encuentra bombardeando a nuestros hijos y a nosotros mismos todo el día. No quiero más porciones grandes, solo quiero la ración que necesita mi cuerpo.
jueves, 21 de julio de 2011
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