De tiempo en tiempo tengo la necesidad enorme de renovarme y buscar cambios en mi misma. La mayoría son pequeños, cambio de algún hábito, corte de pelo, alimentación más sana, ejercicio, etc.
Justo ahora estoy pasando por una época así en la que quiero cambiar varias cosas pero al mismo tiempo me siento bien consigo misma, la renovación no viene después de una crisis sino de las ganas del cambio y eso me hace sentirme feliz conmigo misma.
Creo que las personas, como las plantas pasamos por las estaciones y nos vamos renovando a lo largo de nuestra vida. El problema es cuando nos estancamos demasiado tiempo en algo que no nos gusta pero por comodidad o miedo no queremos cambiarlo.
Todos los cambios requieren de un esfuerzo y sobre todo de estar convencidas de lo que queremos lograr con el mismo. Por supuesto que hay de cambios a cambios, una cosa es cambiar tu manera de peinarte y otra decidirte a cambiarte de país, por ejemplo.
Cuando los cambios son tan trascendentales siempre me ha funcionado hacer una lista de los "pros" y los "contras" que conllevan el cambio. Hay veces que la misma lista me lleva tiempo porque no me atrevo a encarar el cambio pero cuando lo hago un peso de encima se me quita y puedo tomar una decisión con mejores bases.
Y ahora siento que estoy divagando y entre mis etapa de renovación y de egoísmo familiar quiero pedirles paciencia. Por egoísmo familiar defino mis momentos en los que solo quiero pasar el tiempo con mis hijos, mi esposo y conmigo misma.
Estoy contenta y espero que lo entiendan. Me estoy preparando para algunos cambios, no radicales pero cambios al fin. Estoy nutriéndome del cariño de mi familia para salir adelante y poder compartir todo lo que siento y pienso con ustedes
¿Se han sentido así?
martes, 5 de julio de 2011
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