lunes, 11 de julio de 2011

Viaje Desastre

Llegan las vacaciones y con ellas las ganas y la ilusión de salir con los pequeños. Generalmente los viajes son muy divertidos y llenos de aprendizaje para cada uno de los miembros de la familia, sin embargo no siempre salen las cosas como lo planeamos y con niños de por medio las probabilidades aumentan.

Con esto no quiero desanimarlos a viajar con sus pequeños, por el contrario, son experiencias muy valiosas para todos. Lo que si quiero compartirles es mi experiencia para que les ayude a ser más realistas y a tener unas expectativas que vayan de la mano con la edad de sus pequeños.

Nuestro primer viaje desastre no se dio cuando viajamos por primera vez con nuestra pequeña, creo que en esa ocasión nuestras expectativas iban muy acorde a su edad (4 meses). Esta experiencia que nos enseño tanto llegó con nuestro primer viaje con los dos niños.
Para empezar elegimos un lugar bastante alejado y decidimos hacer el viaje por carretera con una niña de 2 años y un bebé de 4 meses.

Ya teníamos una experiencia previa con la pequeña en un viaje de 7 horas en coche y la verdad lo pasamos muy bien. Así que decidimos ir a Punta Mita por carretera. El viaje inicio el día 23 de diciembre con mi marido enfermo de la garganta, viajamos hasta San Luis para pasar la navidad con mi familia.

El 24 lo disfrutamos mucho y nuestra intención era salir el 25 muy temprano hacia Guadalajara. No contábamos con que la apertura de regalos con los abuelos y tíos nos iba a llevar un par de horas. El subir todo a la camioneta nos tomo otras cuantas porque llevábamos hasta lo inimaginable por si los niños lo necesitaban y además todos los regalos de abuelos y tíos. La camioneta parecía que iba a explotar en cualquier momento.

Nos estábamos despidiendo cuando la pequeña vomitó. La verdad creo que tanto ajetreo y tanto nerviosismo de nuestra parte no le ayudo nada. En fin, la limpiamos, cambiamos y cuando ya nos íbamos, devolvió una vez más. No se veía enferma y como tengo la suerte de que mi papá sea pediatra le pedimos que la revisara. Al parecer todo estaba bajo control.

Nos subimos al coche y la carretera hacia Guadalajara estuvo bastante tranquila, hicimos las paradas obligatorias para amamantar al bebé y para comer. Al llegar a la ciudad, le pedí a mi esposo el mapa con la dirección del hotel y me dijo que no lo traía. Se me hizo muy raro porque el siempre imprime un mapa con direcciones antes de llegar a una nueva ciudad.

Empezamos a dar vueltas por la ciudad porque el opino que sabía llegar. Ya me daba risa y me recordaba una película de comedia que ejemplificaba a una familia dando vueltas en una rotando muchas veces porque no sabían llegar. Lo tome con filosofía y me estaba divirtiendo hasta que me percate que al pequeño ya le tocaba de comer y la nena ya estaba muy necia.

Al fin acepto pedir indicaciones y ya íbamos a llegar al hotel cuando mi hija vomito una vez más. La verdad ha esas alturas ya me daba risa todo. Llegamos a un hotel muy bonito todos vomitados, mi esposo subió con los pequeños en lo que yo trataba de limpiar la camioneta para que no se apestara.

Bañamos enanos, se durmieron y resulto que yo era la única que tenía hambre así que pedí mi cena al cuarto. Estaba con la pijama a medias pero ya todos estaban dormidos así que cene en el baño para poder leer y se me ocurrió sacar la charola para que la habitación no oliera a comida. Salí con mi charola y al agacharme a dejarla en el piso, el peso de la puerta me gano y me quede afuera con solo media pijama puesta.

Intente que Carlos se despertara sin tener éxito y tuve que bajar así a la recepción. Al día siguiente nos levantamos todos con la ilusión de llegar a la playa. Cabe decir que la carretera hacía Puerto Vallarta es eterna porque no han hecho más carriles así que entre el tráfico, las curvas y la amamantada a libre demanda llegamos hasta en la noche.

Ese día mi pequeña disfruto del viaje pero el bebé lo paso fatal. Lloró gran parte del camino y aunque parábamos para que lo amamantara y descansara no funcionaba nada. No le gustaba en lo absoluto ir en su sillita.

El departamento que rentamos nos encanto y pasamos unos días mágicos, sin embargo teníamos muchas ganas de que los pequeños disfrutaran el mar y la alberca y nos sentimos totalmente defraudados al ver que no querían poner un pie en ninguno de ellos.

Ahora con más experiencia entiendo que la inmensidad del mar les asusta a los pequeños y que nosotros mismos al sentir el agua de la alberca un poco fría les pasamos nuestro nerviosismo a los niños. Terminamos llenando una pequeña alberca de plástico a nuestro lado para que la pequeña la usara con la gran desilusión que solo lo hizo un día y no quiso saber de ella ni un día más.

A pesar de que tuvimos momentos inolvidables en los que nos divertimos, la verdad la sensación de frustración por el gasto, los kilómetros recorridos nos hacían sentir que el viaje no había servido para nada. Lo bueno fue que al regreso pudimos utilizar las largas horas en carretera para hablar de la experiencia y aprender de las cosas que debíamos repetir y las cosas que teníamos que cambiar.

Espero que esta experiencia los haya hecho reír un poco y que nuestras conclusiones les sirvan para no pasar por una situación similar:
  • Elijan el destino y el medio de transporte acorde a la edad de sus hijos y al número de días que durará el viaje. Si la opción es viaje por carretera y la distancia es larga, tomen el tiempo necesario para hacer paradas que les permita refrescarse y disfrutar del trayecto.
  • Olvídense de los días de descanso como cuando solían viajar sin niños. Cuando uno viaja con niños las levantadas y la rutina es prácticamente la misma, sin embargo, disfruten de la nueva dinámica que se crea al salir de casa y aprendan de ella. Aunque no lo crean también ahí hay descanso.
  • Sean empáticos con los pequeños, hay niños que se adaptan muy rápido a los cambios y hay otros que les cuesta el cambio de rutina. No esperen que actúen de la misma manera porque todo es diferente.
  • Viajen, viajen, viajen. Entre más experiencias de viajes sus hijos y ustedes se adaptaran más fácil a los cambios y nuevas rutinas.
  • Traten de ser lo más prácticos posibles. Lleven desde casa las cosas indispensables para el bienestar de todos y del bebé, pero aprendan a usar lo que se pueden encontrar en hoteles y en los viajes.
Y a ustedes, ¿les ha pasado? ¿Qué le recomendarían a alguien que planee viajar por primera vez con sus hijos?

2 comentarios:

rose ceron dijo...

¡Me identifiqué mucho con tu relato! Mis primeras vacaciones en familia no fueron tan caóticas, pero definitivamente tienes razón, la diversión cambia. Creo que cuando viajas con nenes es importante llevar un botiquín médico con analgésicos, curitas, venditas, pomada, repelente, en fin... De esta forma te ahorrarás muchos dolores de cabeza. Buena tarde.

rose ceron dijo...

¡Me identifiqué mucho con tu relato! Mis primeras vacaciones en familia no fueron tan caóticas, pero definitivamente tienes razón, la diversión cambia. Creo que cuando viajas con nenes es importante llevar un botiquín médico con analgésicos, curitas, venditas, pomada, repelente, en fin... De esta forma te ahorrarás muchos dolores de cabeza. Buena tarde.