Hace poco tiempo retome el ejercicio para ponerme en forma, porque aunque no tengo gran cantidad de kilos de más, si mi ropa ha dejado de quedarme por el simple hecho de dejar el ejercicio y seguir comiendo de la misma manera.
Hablando con otras mamás me di cuenta que somos varias en este estado y hay veces que la rutina y el día a día nos hacen entrar en un círculo vicioso que podemos romper con constancia y con ganas.Primero que nada quiero decir que estoy orgullosa de mi cuerpo de madre, es un cuerpo que no será perfecto pero que ha dado vida a dos seres hermosos y que me permitió amamantarlos. Sin embargo quiero sentirme bien conmigo misma y ponerme la ropa que hace un año me quedaba.
Pensando en todo eso quiero decirles que como mamás nos merecemos un tiempo para nosotras mismas y hacer ejercicio es básico. No solo a nivel de control de peso, sino como manera de sacar esas energías que las rutinas de mamás, esposas, profesionistas nos dejan exhaustas y con ganas a veces de explotar.
Lo primero que tenemos que hacer es aceptar que los kilos que tenemos de más o la grasa que se acumuló en ciertas zonas, no llegó ahí en un solo día y no se va a ir en un solo día. Tenemos que ser constantes y darnos ese tiempo porque lo merecemos y lo necesitamos.
Hay que encontrar el momento mejor en nuestro día para hacer 30 minutos de ejercicios y hay que apoyarnos en la familia para que respeten ese tiempo. Sean realistas y no quieran decir que la primera semana harán todos los días ejercicio, empiecen con 4 a la semana y vayan aumentando según su cuerpo también vaya demandando.
Dicen que un hábito se adquiere más o menos en un mes, así que sean pacientes consigo mismas pero si muy constantes y háganle entender a su familia lo importante que es para todos que mamá este bien y sana.
La comida es básica, una mamá me dio un muy buen consejo cuando mi hija comenzaba a probar los sólidos: Tú no eres el basurero de tus hijos. Que dolor me da, el desperdicio que a veces se genera con la comida que no se comen los pequeños pero es muy cierto, si los niños lo dejan en el plato, no tiene que ir a tu boca para que no se desperdicie, hay otras maneras de evitar el desperdicio.
Si por compromisos o costumbre los niños comen a una hora distinta que la nuestra, no hay que estar probando todo lo que ellos comen porque terminamos comiendo a la hora de los niños y a la nuestra. Lo que me ha funcionado a mi es comer a la misma hora y preparar refrigerios saludables para todos y de esta manera los pequeños aprenden con nuestro ejemplo.
Podemos darnos gustos de vez en cuando, pero hay que cuidar nuestro cuerpo, hacer ejercicio y querernos. No para ser la modelo de portada, sino para estar sanas por dentro y por fuera.
















0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada