Colgué la llamada porque no quería escuchar lo que sabía verdad, yo quería comprensión y me fui a la oficina. En el camino tuve la oportunidad de pensar y me di cuenta que mi mamá tenía razón y que si aclaraba las cosas de buena manera todo podría fluir.
Llegue a la oficina y arregle las cosas pero me quede impactada. Tengo 37 años y mi mamá sigue conociéndome como la palma de su mano, no tiene miedo de decir la verdad y me ama como el primer día.
Reflexionando al respecto, viendo a otras mamás y viéndome a mí misma cada vez me impresiona más lo que puede hacer el amor de una mamá y como a veces con solo ver la cara de nuestros hijos sabemos qué está pasando.
No sé si llamarle instinto o simplemente amor de Madre pero estas son algunas de las pequeñas cosas que nos lleva a hacer este amor:
- Acercarte a tu bebé justo unos segundos antes que despierte cuando tiene hambre.
- Sentir como fluye la leche en tu pecho, justo unos segundos antes que tu bebé tenga hambre.
- Arroparlo y acompañarlo en las noches cuando está enfermo o tiene pesadillas.
- Levantarte en las noches para asegurarte que estén bien tapados y no pasen frió.
- Reconocer el llanto de tu hijo en un lugar lleno de gente.
- Empacar toda la ropa de tu hijo en un viaje para darte cuenta que lo tuyo se te olvido.
- Cambiar tu estilo de vida.
- Consolar y curar cada herida, sea física o sentimental.
- Encontrar un espacio en tu día ajetreado si tu hijo necesita contarte algo.
- Amarlos hagan lo que hagan.
- Aceptarlos como son.
- Admirar cada paso que dan.
- Ver en su cara y mirada la verdadera razón de su estado de ánimo.
- Amarlos, presentirlos, amarlos
Agradezco cada día la gran oportunidad que me ha dado la vida de ser madre y agradezco la gran Señora que tengo por madre.















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