domingo, 4 de diciembre de 2011

Llegó la Navidad

Esta Navidad llego sin darme cuenta, sin aviso el año corrió tan rápido como corrí yo. Los niños crecieron tanto, que me da nostalgia ver las fotos del año pasado pero si de algo no me arrepiento es de haber vivido al máximo este año con mi familia.

Cuando conocí a mi esposo me solía decir que en un año cambia la vida y yo no lo tomaba muy en serio, ahora veo que razón tiene. Este año termine con un trabajo, empecé uno nuevo, sigo con el blog e hicimos un viaje en el verano increíble. Gracias a Dios la constante es que somos una familia feliz, con sus altas y bajas pero saludables y unidos.

Véanme aquí filosofando cuando comencé a escribir el día de hoy con la finalidad de compartirles la puesta de la Navidad de este año. Ahora si comienzo nuestra experiencia de este año.

Todo comenzó con una mamá muy abrumada, la energía de la primera semana en un trabajo nuevo se había ido menguando semana a semana y al llegar a la tercera semana estaba exhausta. Sin embargo una promesa, es una promesa, y a pesar de mi cansancio pusimos el árbol de Navidad, un jueves justo antes de salir a pasar el fin de semana fuera de México.

Ya es tradición en nuestra familia que a la puesta de la Navidad nos acompañan los partidos de fútbol americano, en mudo, y la música navideña. Así que ya con la música sonando y el partido en la televisión, comenzamos a sacar todas las cosas pero he de confesar que el sentirme abrumada me llevó a estar un poco impaciente y a no disfrutar la tarde como lo hice otros años.

Los niños estaban muy ilusionados y nos ayudaron en cada parte del proceso. Mientras terminábamos de armar el árbol y de asegurarnos que todas las luces funcionaran, ellos cantaban, bailaban y jugaban con las cajas vacías.

Ya que el árbol estaba listo para recibir los adornos comenzaron Carlos y los niños a ponerlos y ahí comenzó la diversión para mí, me relaje al fin. Las esferas son de plástico y como lo agradecimos porque a Mateo no se le cayeron una ni dos, se les caían varias.

Mientras ellos adornaban el árbol, yo me encargue de todos los demás adornos y detalles. Al llegar el nacimiento les conté la historia, una vez más, del nacimiento de Jesús pero para mi decepción ya estaban un poco cansados y no pusieron mucha atención.

Así cerramos el día, cansados pero ilusionados y con el espíritu de esta época entre nosotros. Me encanta la Navidad y disfruto estas noches en que la casa ya está tranquila, todos duermen y yo puedo vivirla a mis anchas. ¿Qué tanto Espíritu Navideño tienen este año?